CRECIMIENTO

Proveniente del mundo económico, hace ya algunos años que en el lenguaje político apareció un concepto que llegó para quedarse. El “crecimiento” es un término que pasó de pronto a estar presente en cualquier discurso que se precie y economistas, políticos y paniaguados de cualquier lugar del mundo justifican actuaciones, en muchos casos impresentables, amparándose en el crecimiento panacea de todos los males.

Pocas voces se alzaron para denunciar esta manipulación explicando que ese crecimiento, impuesto por los dueños del mundo y sus administradores está llevando a la desesperación y a la muerte a millones de personas.

Día tras día escuchamos declaraciones que hablan de un crecimiento, económico, pero que no explican que si ese crecimiento no ayuda al desarrollo de las personas no sirve para nada.

La perversión del lenguaje ha llevado a la sociedad a aceptar como válidos unos conceptos que una vez tras otra se demuestran, no sólo, inservibles si no, también, peligrosos para la mayoría de la población mundial.

Ningún avance tecnológico, ningún postulado económico, ninguna propuesta cultural, ningún crecimiento por tanto, resultará útil si se crea para que unos pocos obtengan beneficios en vez de servir al conjunto de la sociedad.

Cuando se nos dice que el crecimiento es imparable, (ayer mismo el INE habla de un crecimiento del 0,8% en este país) que la recuperación es un hecho y que todos los datos invitan al optimismo y contrastamos toda esa publicidad (más que información) con una realidad que habla de unos índices de paro inaceptables, de unos salarios cada vez más miserables, de una, absoluta, precariedad en el trabajo y de un deterioro de los servicios sociales difícilmente se puede hablar de crecimiento.

Si vamos más allá de nuestras fronteras, y de nuestro continente, todavía ese “crecimiento” del que hablan, y no paran, los voceros del poder resulta más aterrador.

Centenares de jóvenes centroamericanos se suben todos los días a “la bestia” (un tren que atravesando Méjico debe de llevarlos a EE.UU, la tierra prometida y en el que, también, cada día, unos cuantos mueren en la aventura) como igualmente mueren ahogados en el mediterráneo quienes buscan en Europa ese paraíso que no encuentran en tierras africanas.

También se puede hablar de refugiados o ¿por qué no? de los nuevos esclavos, doscientos años después de la abolición de la esclavitud, mayoritariamente menores y mujeres, en los países asiáticos.

Es posible, no lo sé, que en esta continua modificación del lenguaje, lo que nos estén diciendo, sin enterarnos, es que lo que hoy se conoce como crecimiento hace años ya que existía aunque con otro nombre, creo que era algo así como neoliberalismo ¿lo recuerdan?

bAJANDO

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