Sharon

En los medios de comunicación de medio mundo, apareció, esta semana, una noticia que me llamó la atención decía que en EE.UU un porcentaje elevado de trabajadores tras cumplir con su jornada laboral no se marcha a casa, sencillamente, porque no la tiene.

Los sin techo del poderoso país norteamericano se cuentan por decenas de miles, más de 60.000 en Nueva York, 35.000 en Los Ángeles, más de 6.000 tanto en San Francisco como en Chicago son cifras que lejos de disminuir aumentan cada día.

No dejan de sorprender estos datos porque, no olvidemos, corresponden al país más rico del mundo, un país en el que las cuatrocientas personas más adineradas tienen un patrimonio de 1,5 mil millones de euros lo que significa que en un año lo aumentaron en 300.000 millones, y significa, también, que desde el inicio de la gran estafa multiplicaron por dos su riqueza.

El día 30 de junio, de este pasado verano, llovió mucho en Las Vegas y en la desembocadura de uno de los múltiples túneles existentes bajo el paradigma de la riqueza, el consumo y el mal gusto, apareció el cadáver de una mujer.

El cuerpo sin vida de Sharon, ese era su nombre, fue descubierto al amanecer en medio de toneladas de basura, ratas muertas y cascotes de hormigón arrastrados por la riada que se formó tras la tormenta.

La mujer convivía con su novio, y con un par de centenares de personas más, en uno de los túneles que dan cobijo a cerca de siete mil personas sin hogar, aunque hay quien asegura que esa cifra es solamente la mitad de quienes, realmente, viven en Las Vegas en esas condiciones.

Hace un par de días que Jorge Nuño,  secretario general de Cáritas en Europa, señaló la crisis de solidaridad que afecta al viejo continente. Más de 119 millones de personas viven. en los países de la Unión Europea, en riesgo de pobreza y de esa cantidad un 8% son menores.

Pero, quizás, lo más impactante de su declaración fue cuando afirmó que “El empleo es tan malo y de tan baja calidad que las personas que consiguen un puesto de trabajo no salen de la pobreza” y esa frase merece relacionarse con la que comenzaba este comentario.

En EEUU muchos trabajadores, cuando finalizan su jornada laboral, se van a dormir a un albergue para transeúntes, a un túnel, a una boca de metro o a un vehículo.

12 millones de personas en la Unión Europea son desempleadas de larga duración, ¿dónde y cómo viven?

La respuesta, a esta pregunta, contradiciendo al flamante premio nobel de literatura, no está en el viento, la respuesta se encuentra en un sistema criminal en el que la desigualdad campa a sus anchas y en la que unos pocos entienden como privilegios, que no están dispuestos a otorgar, lo que otros, la mayoría, considera derechos por los que hay que pelear, y que nadie se llame a engaño, llegará un momento, más temprano que tarde, en el que las voces, ahora, calladas se levantarán para gritar que basta ya y saldrán de los túneles, de los albergues, de las casas abandonadas… y, entonces, serán imparables.

The Damm Family in Their Car, Los Angeles, California, USA 1987

The Damm Family in Their Car, Los Angeles, California, USA 1987

 

 

 

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