Ayudas

Hace unos días el cantante Raimón, emblema indiscutible para una parte muy importante de unas cuantas generaciones de hombres y mujeres de este país, se despedía de su público en Valencia interpretando algunas de sus canciones más representativas.

A quienes no pudimos acompañarlo en ese recital, y quizás tampoco podamos compartir el que será su definitivo adiós, el próximo mes de mayo, en El Liceu de Barcelona, nos queda escucharlo en los viejos discos de vinilo que nos acompañaron durante tantos años.

Precisamente por eso la lectura de una noticia, que pasa casi desapercibida en los más importantes medios de comunicación internacionales, me pilló escuchando al cantante de Játiva.

Para “alegrarnos” el fin de año, que hoy se produce, en algunos medios paniaguados entre textos que hablan de fichajes en el mercado de invierno, divorcios a la carta e imprescindibles previsiones acerca de lo que ocurrirá en los próximos 365 días en el mundo “del cuore” aparece alguna nota que habla de las ayudas del Banco Central Europeo para generar riqueza en el viejo continente.

El BCE desde el inicio de la gran estafa que, aunque, comenzó en EEUU, salpicó de manera importante a los bancos europeos, tomó una serie de medidas que trataban de salvar de la hecatombe a unas entidades fuertes, siempre, con los débiles, y débiles, siempre, con los fuertes.

Rebajó los tipos de intereses y dio todas las facilidades para que los principales causantes del desaguisado pudiesen salir airosos del desastre eliminando el riesgo de liquidez y garantizándoles de esta manera su supervivencia y la del sistema que los sustenta y eso lo hizo con dinero nuestro obtenido a partir de los impuestos que pagamos y que otros evaden.

Pero estas medidas, suficientes, para la banca, no lo eran para el gran capital que siempre aspira a más.

Por ello el BCE, creo recordar que, el pasado mes de junio, decidió poner en marcha, a través de la compra de bonos, un plan de apoyo a las grandes empresas del que se beneficiaron, entre otras, un 29% de empresas alemanas, un 21% francesas, un 13% italianas y un 9% españolas.

Entre las españolas Telefónica, Iberdrola, Gas Natural, Red Eléctrica, Repsol y algunas más.

No hace falta insistir en que no aparece entre tan destacada lista una pequeña, o mediana, empresa, y, supongo, tampoco hará falta explicar que estas ayudas, faltaría más, tampoco las van a recibir autónomos o trabajadores asalariados.

La cuantía del plan es de miles de millones de euros que están recibiendo ya, por supuesto de manera legal, algunas de las empresas que, históricamente, más beneficios vienen obteniendo, siempre, a base de apretar más y más, a la ciudadanía.

En fin, cautiva y desarmada la sociedad, incapaz de combatir contra la injusticia y la desigualdad cada vez mayor, es a muy pocas personas a las que parece importarle el rumbo emprendido camino del suicidio, los dueños del dinero y, sus administradores, los políticos campan a sus anchas y sus únicas diferencias se centran en el reparto del botín, pero a algunos de nosotros todavía nos quedan Raimón y sus canciones y una de ellas, como un grito, señala “no, yo digo no, digamos no, nosotros no somos de ese mundo” y nos reafirmamos gritando, también, que somos de un mundo nuevo, un mundo más justo y solidario y, por tanto, un mundo más humano, en su construcción seguiremos encontrándonos en el 2017 y en los años por venir.

zzzzzzzzzzzzzzzzraimon

zzzzzzzzzzzziberdrola

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