Objetivos cumplidos

Cuando una asociación que, después de algunos años de actividad, decide disolverse deja, siempre, tanto a los propios fundadores como al resto de la sociedad, la duda respecto a la consecución de los objetivos marcados en el momento de su creación.

Hace seis años, en el mes de febrero del año 2011, 15 de las empresas más fuertes del panorama económico español, cuya facturación conjunta significa el 35% del PIB nacional, decidieron constituir una asociación, en la que invitaron a participar a tres representantes del Instituto de la Empresa Familiar, y que bautizaron con el nombre de Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC)

Ahora, hace tres semanas, el CEC ha decidido “al  considerar cumplidos sus objetivos” dar carpetazo a su existencia y, utilizando esa expresión tan popular de “cada mochuelo a su olivo” seguirán impulsando, solo que ahora individualmente, las mismas ideas que en estos últimos seis años vinieron practicando conjuntamente.

El presidente de este “lobby” (término inglés al que en muchos países se conoce con un nombre que, desde el sur de Italia, atravesó fronteras y continentes) vino siendo Cesar Alierta, presidente en su día de Tabacalera, cargo para el que había sido propuesto por Aznar, y del que tras la privatización de la empresa, y una gestión que conoció, denuncias y juicios, pasó a ocupar la presidencia de Telefónica puesto que le sirvió para convertirse en uno de los ejecutivos mejor pagados de España.

En su último discurso como presidente del CEC, Alierta insistió en que “consolidada la recuperación económica podemos sentirnos satisfechos del trabajo realizado y de haber cumplido los objetivos”

Escribe Francisco J.Faraldo, en uno de los poemas  que conforman su libro La mano en el fuego, estos versos “Cuán inútil ha sido la templanza/ ante el trato ominoso que nos dieron/ los señores del hambre y de la sed/ Solamente el ciclón de la venganza/ puede barrer a aquellos que pusieron/ nuestros sueños de cara a la pared”.

Un índice de paro que desde el CEC calculan, para este año que recién comenzó, de un 18,2%, una precariedad en el empleo como no se conocía desde hace décadas, unos salarios de miseria que impiden vivir con dignidad a una parte muy importante de la población, subida constante del precio de la luz, presión fiscal insoportable para autónomos y pequeños empresarios, jubilaciones que cada día pierden poder adquisitivo y viudas condenadas a la miseria es el país en el que el CEC ve cumplidos sus objetivos.

Seguramente tiene razón Paco Faraldo en su poema y fue inútil la templanza pero algún día, que nadie lo olvide, la historia barrerá, seguro, a quienes hoy nos están robando, además del dinero, los sueños.

 

 

 

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