A LAS MUJERES

Hace unos  días asistí, en Gijón, a un acto en el que se descubría una placa como homenaje a unas mujeres asesinadas en el fragor de la contienda que asoló a este país, no sólo en los años terribles de la guerra si no, también, al principio de la larga noche que oscureció España durante cuarenta años.

Cabe señalar que aunque el homenaje era para ocho son cincuenta las mujeres que están enterradas en la fosa común del cementerio gijonés

Me llamó la atención en el acto la enorme presencia de mujeres, claramente superior a la de los hombres, nos acompañó la actuación de un grupo musical, también, compuesto por dos mujeres.

Si en los últimos datos de diciembre del pasado año se dice que en Asturias (con una población de 1.034.449 personas) viven 494.601 hombres y 539.848 mujeres no tendría por qué sorprender que en cualquier acontecimiento haya más presencia de mujeres que de hombres, sin embargo, por causas nunca suficientemente explicadas, no suele suceder así.

Pese a que, afortunadamente, la incorporación de las mujeres a todo tipo de actividades está resultando imparable, no hay duda de que todavía es mucho el camino que queda por andar.

Mientras reflexiono sobre esta realidad  escucho una vieja canción anarquista titulada A las mujeres: “mujeres, mujeres, necesitamos vuestra unión/ el día que estalle nuestra grande revolución. Todos nacemos iguales/ la naturaleza no hace distinción” dice el antiguo himno libertario y sin embargo ¡qué difícil! que algo tan sencillo sea comprendido por esa otra mitad de la población que no quiere perder sus privilegios.

Esta semana se está celebrando en Gijón el Arco Atlántico y en una de las actividades programadas se pudo escuchar la lectura de unos poemas en asturiano (una lengua que, algunos, dicen que no existe) escritos y recitados por Raquel F. Menendez acompañada por la música, maravillosa, de una flauta travesera tocada por otra mujer Andrea Fernández Joglar, dos jóvenes mujeres que con su sola presencia llenaban el patio del Museo Casa natal de Jovellanos.

En este país ser joven y mujer es un binomio al que le resulta muy difícil conseguir alcanzar sus sueños, con un índice de paro, al que por mucho que se le intenten maquillar sus cifras, sigue siendo insoportable, según datos de la EPA, las mujeres, desempleadas, menores de 25 años representan un 40,6% y las menores de 20 años un 61,8%.

Sin embargo a la juventud se la invita al inicio de la canción anarquista: “Ha de ser obra de la juventud/ romper las cadenas/ de la esclavitud. Hacia otra vida mejor/ donde los humanos/ gocen del amor.

No les resultará fácil, a estas mujeres jóvenes, ocupar el papel que merecen, sin duda, en la historia pero al igual que antes, ahora, somos muchos los que tenemos claro que “Hermanas que amáis con fe la libertad/ habéis de crear la nueva sociedad/ El sol de gloria que nos tiene que cubrir/ a todos en dulce vivir.

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