La carta

Acaba de fallecer el poeta chileno Nicanor Parra quien a lo largo de sus ciento tres años de vida recibió importantes galardones literarios, el Premio Cervantes, del 2011, entre otros, pero que sobre todo obtuvo el reconocimiento unánime del mundo intelectual de habla hispana que lo consideró como uno de los autores más importantes del siglo XX.

Una hermana de Nicanor, Violeta, fue, además de una cantante, imprescindible, en la música latinoamericana, autora de una canción, que con el título de La carta editó en 1963 y que dedicó a Roberto, otro de los hermanos Parra detenido por uno, más, de los dictadores que a lo largo de su historia aterrorizaron al pueblo de Chile.

Dicen las primeras estrofas: “Me mandaron una carta, por el correo temprano” y mientras tarareo la vieja canción decido devolver al remitente, una carta que, al igual que otras diez millones de personas, jubiladas y pensionistas, acabo de recibir desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Pese a que la carta ha sido devuelta, tal como llegó, conozco su contenido ya que, desde hace más de un mes, los medios de comunicación españoles recogieron declaraciones, de los portavoces del gobierno, que indicaban que para este año, que recién comienza, la subida  salarial para las pensiones iba a ser de un 0,25%.

Si la subida puede considerarse un insulto, no lo es menos, las declaraciones del Secretario de estado de la Seguridad Social quien afirmó (aparentemente sin inmutarse) que desde 2014, hasta hoy, los jubilados y pensionistas, solamente hemos perdido una décima (han leído bien) de poder adquisitivo.

A discursos de este tipo se puede sumar el de una diputada (lleva desde 1989 en el Congreso) quien afirmó, y, tampoco le dio vergüenza, que “hay pensionistas que están más tiempo cobrando la pensión que trabajando” también recomendaba a los trabajadores de 45 años que ahorren para que, en el futuro, sus pensiones no sean demasiado escasas.

No hay duda, y se está diciendo desde diferentes ámbitos, incluso empresariales, que la llamada reactivación económica que se está produciendo en este país no se refleja en los salarios de los trabajadores y, tampoco, se escapa a nadie que con los tipos de contratación, temporales, por días, incluso por horas etc. es muy difícil que se pueda ahorrar, no importa si se tienen 45, 35 o 55 años.

Una vez más, en este país llamado España, campan de la mano, la mentira y el silencio cómplice y la desmoralización de una gran parte de la sociedad, que no ve una salida, resulta evidente, sin embargo existen soluciones aunque para encontrarlas lo primero que habría que conseguir es hacer desaparecer el miedo, quizás entonces, podamos recibir, y abrir, otro tipo de carta.

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