Gregorio Cenitagoya: Honor a quien honor merece.

Acabo de conocer la noticia de la muerte de Gregorio Cenitagoya, a punto de cumplir 97 años (lo haría el próximo 3 de abril) y pese a que últimamente no se encontraba muy bien de salud, su muerte no deja de ser un golpe, además de para su familia, para todos los que creemos en un mundo más justo y solidario.

Cenitagoya, asturiano de Muros del Nalón, era hijo de un obrero que trabajaba en el ferrocarril vasco-asturiano.

El padre que había comenzado a militar en el Partido comunista de España en 1923 participó activamente en la Revolución de Octubre de 1934 se vio obligado a escapar a Francia y su hermano mayor fue encarcelado y torturado.

Gregorio se alistó como voluntario en el ejército republicano para defender al gobierno legítimamente elegido por los españoles.

Tras un bombardeo, por los aviones alemanes, en Avilés, Cenitagoya fue herido perdiendo un pulmón aunque se reincorporaría rápidamente al frente que solamente abandonaría con la caída, de Gijón, en manos de los golpistas.

Antes cinco de sus hermanos viajarían, junto con otros mil niños, desde el puerto del Musel a la Unión Soviética.

Terminada la lucha en Asturias tanto él como su madre serían encarcelados, consiguiendo Cenitagoya fugarse mientras, como prisionero construía la carretera del cabo Peñas.

Tras un sinfín de aventuras participó en la reorganización de la resistencia antifranquista en Galicia y en 1946 se vio obligado a exiliarse a Francia.

En 1960 intentó regresar a España pero las autoridades franquistas no se lo permitieron, deteniéndolo en Irún y devolviéndolo al país vecino.

Ahora Gregorio Cenitagoya, tras una vida marcada por el compromiso en la lucha por la libertad y por la justicia social nos abandona aunque su ejemplo y el de tantos otros hombres y mujeres permanecerá eternamente entre nosotros.

 

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