Plástico

Este pasado martes, y siguiendo las directrices de la ONU, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, un evento puesto en marcha por la Asamblea General de las Naciones Unidas  el 5 de junio de 1974 y que intenta concienciar a la población mundial de la necesidad de defender el medio ambiente a través de múltiples actuaciones que nos permitan ahora, y en el futuro,  disfrutar de un planeta sostenible.

Desde su primera celebración, cada año, el Día Mundial se organizó centrándolo en un tema a la vez que se nombraba anfitrión a un país. Así vimos como la economía verde, la defensa de la vida salvaje, el deshielo, el agua, el calentamiento global o el nivel del mar sirvieron, como coartada, para que Brasil, Angola, Noruega, Líbano, Bélgica o Barbados recibieran, en lujosos hoteles, a expertos y paniaguados que tras largas sesiones dejaron escritos importantes documentos que fueron leídos por muy pocas personas y asumidos por muchas menos.

Esta vez ha sido India el país anfitrión y el plástico (su uso) el asunto a tratar, nada sorprendente si tenemos en cuenta que cada año se usan, en todo el mundo, 500 millones de bolsas de plástico o que en los últimos diez años se fabricó más plástico que en todo el siglo XX o que se compran un millón de botellas de plástico por minuto.

Resulta llamativo que este mismo día en que los diferentes canales de televisión se ocuparon en sus informativos de la masiva y, por tanto, peligrosa  utilización del plástico y periódicos de todo el mundo dedicaron editoriales al mismo problema, la inmensa mayoría de los centros comerciales suministraban bolsas de plástico (gratuitas o a un precio mínimo) a sus clientes.

Este aprovisionamiento de bolsas de plástico podría ser una anécdota pero, desgraciadamente, no lo es, no parece razonable que en 1998, en Moscú, el lema del Día Mundial fuese “Por la Vida en la Tierra – Salva nuestros Mares” y que, veinte años después, 8 millones de toneladas de plástico acaben, anualmente, en esos, mismos, mares que se pretenden salvar.

La lucha por la defensa del medio ambiente, como tantas otras batallas en las que la humanidad está inmersa, resulta muy complicada porque esta no es una guerra entre las personas y la naturaleza, (afectada por distintos fenómenos geológicos, atmosféricos etc.) la defensa del medio ambiente genera un conflicto entre una parte de la sociedad, la más numerosa, pero la que dispone de menos recursos, frente a otra mucho más pequeña pero infinitamente más rica a la que no le importa acabar con todo si de esa manera aumenta su cuenta de resultados.

Sin embargo la vida continúa y, por tanto, el futuro existe y el planeta, en el que habitamos, debe de cuidarse, en este como en tantos otros casos el final de la historia no está escrito defendamos, entonces, el medio ambiente y con él la vida.

 

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