Aniversarios

ANIVERSARIOS

Es más que posible que a la mayoría de las personas, mínimamente informadas, que se les hable del 11 de septiembre, inmediatamente, les vengan a la memoria las imágenes de unos aviones impactando sobre las Torres Gemelas de Nueva York, en el año 2001.

Aquel hecho se llevó por delante la vida de 2992 personas, sin embargo ese mismo día, pero de 1973, en Chile un golpe de estado promovido desde EE.UU y llevado a cabo por el general Pinochet, significó el inicio de una etapa, finalizada en 1990, en la que, según datos recogidos por cuatro comisiones diferentes, a lo largo de los años, el número de víctimas, en el país austral, (se incluyen, desaparecidos, torturados, asesinados etc.) superó las cuarenta mil personas.

Esta pasada semana fue el 18 de julio, una fecha crucial en la historia de España que durante años, en este país, se consideró festiva y en la que mientras que muchas personas disfrutaban de los actos que, a mayor gloria, organizaba el régimen de Franco, otras muchas sufrían en las cárceles o deambulaban por las cunetas buscando los restos de familiares o amigos.

No voy a hablar aquí de ese día aciago de 1936 en el que un grupo de militares asesinos dio un golpe de estado para acabar con el gobierno de la república que había sido votado mayoritariamente por el pueblo español.

Quiero recordar otro aniversario, exactamente el del nacimiento, 18 de julio de 1918, de Nelson Mandela, un hombre bueno que tras pasar más de 27 años en prisión, 18 de ellos en una celda de cuatro metros cuadrados, se acabó convirtiendo en presidente de la República de Sudáfrica.

Este pasado miércoles, no solo en Sudáfrica si no en, prácticamente, todo el mundo, se celebraron actos de conmemoración del centenario de Mandela, fallecido hace ya cinco años, y que desde un pequeño pueblo africano fue capaz de traspasar fronteras con sus palabras pero, sobre todo, con su ejemplo.

Dirigentes políticos de diferentes países, y de distinto signo, (no deja de asombrar la hipocresía de quienes le negaron el pan y la sal a lo largo de su vida), han aprovechado estos días para rendirle todo tipo de homenajes aunque, sin ninguna duda, el más importante es el que le han dedicado decenas de miles de sus compatriotas que a lo largo y ancho del país han levantado las mismas banderas que durante toda su vida enarboló Nelson Mandela, la de la solidaridad, la de la libertad, la de la igualdad.

No es mal momento entonces para hacer una reflexión, en relación a esta fecha del 18 de julio, por una parte un régimen que surgió, y se desarrolló, en medio de la infamia, de la represión, de la desigualdad y la falta de justicia, y que consiguió mantenerse durante casi 40 años merced a la represión más brutal sobre los hombres y mujeres que luchaban por la libertad, y, por otra parte el nacimiento de un hombre que dijo, y que llevó a la práctica, que “Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos más ricos, si no por cómo trata a los que tienen poco o nada”

Unos se empequeñecen, o acaban desapareciendo en las papeleras de la historia, el general franco y sus secuaces “chacales que el chacal despreciaría” en palabras de Pablo Neruda, y  otro, Nelson Mandela, se engrandece, cada día más, hasta convertirse en un referente, para siempre, para el conjunto de la humanidad.

 

 

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